
El productor alemán Boys Noize inicia 2026 con ‘HYYTUP / Sh5b0mbe’, un potente doble sencillo lanzado el 6 de febrero a través de su sello ONES Y CEROS (OAZ003). Tras un período de intensa actividad como coproductor de lujo para artistas como LSDXOXO, Ty Dolla $ign, Kungs, Keinemusik y su colaboración con Nine Inch Nails —que incluyó la práctica totalidad de la banda sonora de ‘Tron: Ares’ y su incorporación a la gira mundial de la banda—, Boys Noize reivindica su esencia más cruda con un lanzamiento que él mismo define como su merecido «tiempo a solas». «HYYTUP» desafía las convenciones del techno contemporáneo instalándose en unos 107 BPM deliberadamente anticomerciales. La pista se construye sobre sierras de portamento oscuras y texturas cinematográficas que evocan un horror psicodélico moderno, antes de estallar en una pared de sonido visceral sostenida por una línea de bajo distorsionada y muestras fantasmales que remiten a la radio de Memphis. La llegada de charles en vivo introduce cambios rítmicos complejos que aceleran el pulso hasta una segunda caída anunciada por una sirena, donde la pista se entrega a un disfrute violento y catártico.
«Sh5b0mbe», por su parte, acelera el metrónomo hasta los 134,4 BPM y se adentra en la intersección del EBM, el acid y el techno industrial, evocando la era más dura del sello International Deejay Gigolo Records. La pista se articula sobre un arpegio de onda cuadrada implacable, con bombos que golpean el estómago, cajas que abofetean y hi-hats que traquetean sobre una línea de bass que se retuerce y transforma. Un breakdown fantasmal amplifica la tensión antes de que un cambio de clave desate una cascada de modulaciones salvajes que conducen a un éxtasis casi escatológico. Ambos cortes representan dos direcciones opuestas pero igualmente radicales para el sonido de 2026. Con ‘HYYTUP / Sh5b0mbe’, Boys Noize no solo regresa a la primera línea de la producción techno, sino que lanza una declaración de intenciones: en un momento en que el género amenaza con fosilizarse en nuevos tropos, él sigue siendo el disruptor perpetuo que recuerda que todo vale y todo es posible. Cuando el final parece cerca, la única opción estimulante es inclinarse hacia el abismo.
